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Escritores famosos que estudiaron abogacía

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Para entender lo imprecisa de sus sociedades, muchos escritores famosos se abocaron a estudiar derecho. Ciertamente que estudiar leyes influye decididamente en nuestras vidas, al punto que las grandes ilustraciones teóricas y prácticas que marcan nuestras vidas, se pueden asimilar en las escuelas de derecho y sus universidades.

Uno de los primeros de estos escritores fue Leon Tolstoi. Ingresó en 1943, a la facultad de Letras de la Universidad de Kazán, para estudiar las carreras de derecho y estudios orientales. Los papeles de la época refieren que era un mal estudiante, y que solo se veía protegido por su origen aristocrático para aprobar  los cursos.

Cuenta el mismo Tolstoi, que a los 16 años escaseaba de toda convicción moral y religiosa, tenía más interés en la bebida, el juego y una vida concupiscente. Después de tres años, abandonó los estudios y se guareció en el hogar, desilusionado de los métodos universitarios anacrónicos de la universidad. 

El segundo de esta camada, fue el colombiano Gabriel Garcia Márquez. Inició sus estudios de derecho en la Universidad Nacional de Bogotá. Virtualmente, su contacto con la obra El Proceso del escritor Franz Kafka, influyó en su decisión de seguir los estudios jurídicos. Sin embargo, hacia el año 1948, la violencia que generó el Bogotazo, lo obligó a trasladarse a la Universidad de Cartagena y seguir con la carrera.

Era un buen estudiante, y en el segundo año pasó todas las asignaturas, excepto el derecho romano. Llegó a iniciar el tercer año de la carrera, pero le ganó su pasión por el periodismo, y en ese lapso, dejó de asistir a las clases de derecho. Cuando intentó matricularse en el cuarto año, le informaron que debía volver a hacer el tercer año y decidió abandonar los estudios de derecho.

 El tercero de los aspirantes a estudiar derecho, fue el afamado novelista francés Gustavo Flaubert. Para poder estudiar derecho en la Universidad de la Sorbona, París, tuvo que superar el examen de baccalauréat (selectividad). De esta manera, inició sus estudios de derecho pero con poca convicción. Fuertemente, su salud se fue resistiendo lentamente, y sufrió una serie de crisis epilépticas entre los años 1843 y 1844.

 Él mismo señalaría que: “Mi vida activa acabó a los 22 años. Tengo mis nervios que no me dan reposo”. Esa grieta de salud influyó osadamente en su cosmovisión y en sus relaciones con los demás. Pese a esto, el tiempo que estudió derecho en la Sorbona le permitió conocer a Víctor Hugo y a la poeta Louise Colet, que sería la gran musa de su vida.

El cuarto de estos aspirantes a abogado, fue el ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, el Peruano Mario Vargas Llosa. Ciertamente él prefirió la Literatura, por lo que decidió estudiar derecho y letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, señalando siempre que fue una de las mejores decisiones de su vida. Allí  encontró un ambiente convulso, marcado por la política y las ideologías izquierdistas que predominaban en los atrios.

Además, este personaje se empapó con lo mejor de las expresiones culturales del país y sus vivencias en dicha institución fueron claves para escribir dos de sus más famosas obras: Conversación en la Catedral (novela) y El pez en el agua (autobiografía).

Aunque era reacio a los saberes jurídicos, llegando a declarar que estudiaba derecho “por razones alimenticias” y que “solo aprendía para los exámenes”, se dio el boato de conocer y ser  asistente de una leyenda jurídica peruana de entonces como Raúl Porras Barnechea.

 Por otro lado, el quinto aspirante a abogado fue Julio Verne. Su padre, el gran abogado Pierre Verne, lo empujó a estudiar la carrera (o prácticamente se lo impuso). Así, en 1847, comenzó en La Sorbona sus estudios de derecho, algo que nunca convenció completamente al joven escritor. De ese modo, cumplía con los deseos e imposiciones de su padre.

Sin embargo, frente a sus estudios jurídicos, escribió la famosa obra de teatro Alejandro VII, introduciéndose en los círculos literarios parisinos. Se recibió como abogado en 1849, luego de aprobar su tesis doctoral. Gracias a esto, su padre siguió financiando su estancia en la ciudad. Verne utilizaba el dinero para comprar libros,   asistir a obras de teatro, mientras desatendía su vestimenta o sus alimentos.

Un representante del boom latinoamericano también incursionó en el mundo de las leyes. A principios de la década de los 50, Carlos Fuentes ingresó a la que se llamaba Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM (hoy Facultad de Derecho). Como un buen conjunto de literatos, el mexicano también estudió leyes por presión familiar (y también por recomendación  de su mentor, el poeta Alfonso Reyes).

Para el escritor, las aulas de derecho representaron un ambiente enigmático y algo hostil, y nunca pudo olvidar su verdadera vocación. En 1952 Carlos Fuentes conoce en la Escuela a Víctor Flores Olea, a Sergio Pitol y a Porfirio Muñoz Ledo; y empieza a publicar en Medio Siglo, la revista de los estudiantes de la facultad. Fuentes se convirtió en uno de los tantos estudiantes de derecho que pronto descubren su arranque literario.

Franz Kafka, autor de La metamorfosis, mucho antes de saltar a la fama como escritor universal, desempeñó la abogacía en el ámbito privado y público. Entró a la Universidad Real Imperial Carlos Fernando de Praga, la más antigua de Europa central, para estudiar Química, pero solo duró dos semanas. Después también intentó con Historia del Arte y Filosofía alemana, pero es obligado a estudiar leyes por su progenitor.

jpm-am

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